
Hoy he tenido mi primer trío (HMM). Confieso que estaba un poco emocionado… En cualquier caso, ha sido una experiencia muy divertida, sobre la que quizás escriba o quizás no.
Anécdota simpática: una de las dos chicas me ha traído de regalo un ramo de margaritas, dando como razón «así, después de haberme follado, pasas el tiempo desesperado preguntándote “¡me quiere o no me quiere!”».
¡Qué carácter, La Señora de los Gatos! Creo que empezaré a llamarla así: es una burla implícita sobre la edad (en este blog todas son niñas, muñequitas… ella en cambio es una “señora” jeje). Es una excelente camella de otras mujeres (no es celosa, al menos en este contexto).
Además, le encantan los gatos y —por carácter— es un gato: esquiva, burlona, llena de cosas no dichas, te provoca y te desafía, es independiente, te cuenta milongas con esa mirada que dice “te estoy contando una milonga” (como la historia del sexo anal). Le encanta que la pongan en su sitio y tener a alguien que le plante cara. Mi intuición me dice que —si te respeta— es generosa y sorprendentemente pródiga en amor. Pero el tema es estar en el puñado de personas a las que respeta. Finge ser de todos, pero no es de (casi) nadie. Y cuando les lame el coño a las demás, te mira fijamente a los ojos.
Sería un personaje interesante sobre el que escribir.
Pero no creo que se lo merezca jeje
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