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¿Qué es este blog?

Esta es mi historia: un hombre al borde de los 40 años que, después de pasar 20 con una única mujer, se dio cuenta de que ese no era su camino. Así que revoluciona su vida. La deja, aunque ella sea fantástica, para experimentar en libertad formas inexploradas de vivir las relaciones. Sacrifica comodidad, afecto, una parte de sí mismo, todo lo que conoce para iniciar una nueva búsqueda.
Mirando a su alrededor, nota que las personas cambian de pareja, una tras otra, ilusión tras ilusión, decepción tras decepción. Pero mantienen inalterado el marco: solo buscan un nuevo actor para interpretar el mismo guion.
Con rabia, este hombre se pregunta: “¿Y si lo que está mal no son las personas o sus parejas, sino los modelos relacionales? ¿Y si todo lo que la sociedad nos cuenta sobre el amor y las relaciones no fuera el único camino posible?”.
Vivimos en una era en la que podemos elegir decenas de posibles coches, cientos de dentífricos diferentes y miles de modelos de zapatos diferentes, pero… un solo modelo de amor. Igual para todos, inmutable en las épocas y en las eras.
Un modelo único, que viene continuamente propuesto por una infinidad de comedias románticas, libros, series de televisión y publicidad. Un producto cultural, creado en un momento histórico preciso, que — un poco por conformismo, un poco porque ayuda a vender lavadoras — se vende como algo natural, objetivo, escrito en nuestro ADN.
No es que este modelo de amor no pueda ir bien para algunos, o para determinados momentos de la propia vida. Pero seguramente hasta el más dulce de los cuentos de Disney se convierte en una trampa de terror, si es el único camino posible.
Al menos esto era lo que pensaba cuando abrí el blog.
Luego me di cuenta de que, quizás, era yo el que estaba bloqueado en el frente del amor.
Era yo el que tenía miedo de dejarme llevar, de perder el control, de poner en manos de otra un arma capaz de herirme.
Y justo ahora que vivo la vida que siempre he soñado, hoy que follo con docenas de veinteañeras inteligentes, sexys y simpáticas… me he dado cuenta de que lo que más me falta es el Amor.
Es decir, aquello de lo que siempre he huido.
He aquí, pues, que el blog se convierte en el relato de esta búsqueda de amor.
No es un tratado de sociología, sino más bien una compartición honesta y espontánea de mis experiencias, de mis pensamientos, de mis delirios de grandeza y de fragilidad.
Es la historia de mis folladas, de las chicas que he encontrado, de las emociones que hemos compartido.
¿A quién va dirigido?

La lectora ideal es una chica más cercana a los 20 que a los 35, que siente en las venas unas ganas incontenibles de vivir, experimentar, más allá de todo límite.
Es una chica con una marcha más respecto a sus coetáneas. Tiene talento, pero sabe que el talento por sí solo no basta para vivir con éxito la vida que desea y que piensa que merece. Ambiciosa, no se conforma con una vida normal; a menudo es atraída por el emprendimiento, por crear algo propio, o simplemente siente que está destinada a una vida de éxito. Pero no sabe cómo perseguirla. Necesita información, conocimiento, experiencias, mentores.
Y no por casualidad está fascinada por hombres mayores, que han tomado decisiones particulares y obtenido resultados no comunes. En resumen, una joven mujer cansada de los niñatos, que querría probar a un hombre.
En la práctica, pertenece a ese precioso grupo de chicas con las que acabo a menudo por tener relaciones. En el fondo, hablo solo de lo que conozco.
El lector ideales un hombre de más de 35 años, que se siente atrapado en las garras de una vida que no le pertenece y se pregunta si ha hecho una cagada.
Atención: el lector ideal es el que tengo en mente mientras escribo, al que me dirijo hipotéticamente. Si no entras en esta categoría, da igual. Eres bienvenido, aunque seas un contable cincuentón calvo, con barriga y con el partido de fútbol como máxima ambición. Siempre y cuando respetes las reglas de buena conducta indicadas a continuación y no entres en las categorías indicadas en el próximo párrafo.
Quién no debería leerlo nunca jamás
Ok, este blog no está abierto a todos. Hay algunas categorías prohibidas, sintetizadas magistralmente por PDV en el blog storiedelcazzo.com.
- Si eres un Macho Ibérico, si piensas que una mujer es “tuya” solo porque te ha hecho una mamada, y en ese punto te aferras, te vuelves posesivo, controlas cómo se viste y te paranoias si va a una fiesta con las amigas, no eres bienvenido (del mismo modo, si eres una gallina que llama zorra a las otras chicas por cómo usan su propia vagina, júntate con el posesivo de los cojones y largaos de aquí los dos).
- Si eres una nazifemen que odia a los machos y esperas haber encontrado un aliado, estás en el lugar equivocado.
- Si te molestan las palabrotas y la vulgaridad, si piensas que el sexo ocasional es amoral o si tienes problemas con la ironía que juega con estereotipos machistas y sexistas NO leas este blog.
- Si no tienes ni idea de quién o qué son Miller, Bukowski, Brazzers, Lo Zoo di 105, Louis C.K., Senza futuro ma a cazzo duro… entonces dale un sentido a tu vida, búscalos en Google y vuelve aquí cuando estés listo.
Añado una ulterior categoría que odio:
- si confundes predilección con discriminación, si me acusas de considerar a una mujer solo en base a la edad, si tú misma piensas que vales menos solo por alguna arruga, si ves el envejecer como un límite a tu vida y si — sobre todo — me tocas los cojones por lo que escribo, este no es el lugar para ti.
¿Y si tengo más de 35 años?
Eres bienvenida.
Te diré más: comparte tu experiencia. Cuenta a estas chicas jóvenes lo que te gustaría que alguien te hubiera dicho cuando tenías su edad.
¿Pero serías tú “the man”?
No tengo la pretensión de ser “THE man”; solo trato de ser “A man”. Es decir, trato de vivir sin miedo, tomando también decisiones difíciles, en el máximo respeto por mí y por los demás. Trato de ser la persona que me gustaría encontrar si fuera mi chica ideal
Y, sobre todo, quiero ser sincero y transparente. Uno de los motivos por los que tengo este blog es que pretendo seleccionar con cuidado a las personas con las que pasar mi tiempo. Dirijo aquí a las chicas que me contactan en las diversas dating app, antes de encontrarlas. Así saben quién soy, cómo vivo, qué pienso. Y yo puedo concentrarme en pocas personas especiales, sin perder tiempo con personas que no están en target.
Y luego me hacía demasiada gracia el pay off “tired of boys? Try… a man!”. Me recuerda a un letrero que vi en un restaurante siciliano hace años: “Mangi oggi, paga a Natale”. Solo que Natale estaba en la caja, era el propietario.
¿De qué hablaré?
Principalmente de relaciones, con un enfoque especial en ámbitos poco transitados o — peor — poco tratados por pudor, vergüenza y mojigatería. Por ejemplo, hablaré mucho de sugar dating, de relaciones con hombres bastante mayores, de dating app, de intercambios de pareja, de clubes, de poliamor y de parejas abiertas. Y sobre todo, de amor: el que quema, el que te destruye y te salva al mismo tiempo.
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