Callejuela a la sombra del Duomo de Milán. Día sombrío y de llovizna: cielo gris e incierto, como mi estado de ánimo. Estoy aparcando mi scooter de tres ruedas y me la encuentro delante: Piccolina. El corazón me da un vuelco al reconocerla. Cara de niña inocente; el eyeliner sexy de siempre que le alarga los ojos, lo justo para no parecer menor de edad (tiene 21 años, pero aparenta menos). Lleva...


